Obsesiones personales. Miradas acerca de la arquitectura, la ciudad, en un sentido amplio de la palabra.
A continuación un breve diagnóstico de cada una de estas obsesiones que me acompañan.
Apropiación: ”Acción y resultado de tomar para sí una cosa haciéndose dueño de ella.” Acciones que consiguen a través de dotar de un uso no programado un objeto o espacio, apropiarse de él.
Sociedad anónima: “Que se forma por acciones, con responsabilidad circunscrita al capital que representan”. Reflejo de estas sociedades, enjambres y colmenas formados por infinidad de individuos que desaparecen al formar parte de una colectividad. La arquitectura como anuladora de la individualidad.
La increíble pero cierta historia de las hamacas de #lecampito o de como un plástico y unas cuerdas fueron capaces de generar un lugar:
Las han robado, ya no queda nada de las hamacas que a través de una iniciativa de lelaboratorio consiguieron transformar el campito durante un breve periodo de tiempo.
No eran más que un prototipo de las verdaderas hamacas cuando pasadas dos horas un padre y su hijo se sentaron a jugar en ellas, de repente,un espacio público en el que ninguna persona ajena al mundo de la universidad frecuentaba era apropiado por una familia. Se había generado un lugar a través de la incorporación de unos elementos frágiles, inmediatos, surgidos de la espontaneidad. La historia se siguió repitiendo, siguieron viniendo padres con sus hijos a disfrutar durante un tiempo de las diferentes hamacas, a la vez que los estudiantes descansaban en ellas.
¿Que ha pasado con las hamacas? Las han secuestrado, ayer por la tarde dos de ellas desaparecieron y no hemos vuelto a tener noticias de ellas. Ojalá pasase como con el enano de Amelie y fuesen enviando postales desde lugares nuevos, pero probablemente no pase eso, tampoco llegarán cartas solicitando un jugoso rescate, simplemente desaparecieron. Sin embargo, eso es secundario, las hamacas no se concibieron nunca como un objeto perdurable, se concibieron como catalizadores, como elementos capaces de generar nuevas políticas de apropiación de ese lugar llamado escuela. Se pretendía con ellas cambiar la mirada sobre los no-lugares que frecuentamos a diario, sobre aquellas zonas que atravesamos, vivimos pero no percibimos como nuestras ni somos capaces de identificar. Por eso, los trozos de plástico y las cuerdas fueron tan importantes, porque fueron capaces de generar y convertir zonas puntuales en lugares reconocibles y apropiables por el conjunto.
No eran unos simples objetos, eran un primer paso.
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